sábado, 5 de enero de 2019

Cada Uno A Su Trabajo - Reyes Magos

Resultado de imagen para reyes magos
- Mamá, ¿por qué todos los años llega Papá Noel al principio de las Navidades y los Reyes Magos siempre tienen que venir al final?, preguntó Diego.
- ¡Es verdad, no es justo!, dijo Paula. Los niños podemos jugar con los juguetes que trae Papá Noel durante todas las Navidades. En cambio, con los de los Reyes sólo jugamos un par de días… ¡y al colegio!
- Pues no lo sé, pero seguro que tendrá su razón de ser, contestó su mamá -. Y ahora, a la cama.
Pero esa noche una fuerte luz les despertó. Abrieron la ventana y vieron la Estrella de Navidad que les sonreía.
- ¡Subid a mi cola! Voy a llevaros a dar un paseo a unas Navidades diferentes. Papá Noel y los Reyes Magos os han escuchado y se están peleando porque piensan que tenéis razón: los Reyes dicen que Papá Noel es un enchufado y se han negado a repartir los regalos este año si no llegan ellos los primeros. ¡Vais a ver lo que va a pasar!
Y Diego y Paula cogieron sus abrigos, guantes, gorros y bufandas y se subieron emocionados a la cola de la Estrella. Y se elevaron en el cielo, volando deprisa, deprisa…tan deprisa que sólo veían borrosas luces de colores pasar a su lado… hasta que la Estrella frenó, y se dieron cuenta de que estaban volando lentamente sobre su ciudad y de que era Nochebuena.
- ¡Mira, mira! ¡Son los Reyes!, gritó Diego. Pero, ¿qué hacen dando vueltas y más vueltas?
- Es que se han perdido, contestó la Estrella. Se han puesto en marcha demasiado pronto, y a mí no me ha dado tiempo de llegar hasta Oriente para guiarles. Además, los pastores todavía no han llegado a adorar al Niño, y no saben indicarles el camino. ¡Ni siquiera Herodes se había enterado de que ya había nacido Jesús! Y para colmo de males no han tenido tiempo para encontrar oro, incienso ni mirra. ¡Vaya disgusto que se va a llevar Jesús!
- ¿Y los regalos de los niños?, preguntó Diego.
- Pues no van a llegar a tiempo para repartirlos. Y la mitad se habrán caído por el camino, porque los camellos vienen enfadados.
- Claro, pensó Paula, nadie les habrá preparado agua y pienso, ¡como nadie sabía que venían tan pronto!
- Pero venid, agarraos fuerte, que nos vamos a la noche del 5 de Enero, les avisó la Estrella.
Y cuando salieron del torbellino de luces…¡se echaron a reír, porque estaban presenciando un espectáculo de los más divertido! Era Papá Noel, que intentaba entrar en una chimenea pero no pasaba de la cintura e, intentando entrar cabeza abajo, ¡se quedó atrapado mientras sus pies pataleaban fuera! ¡Hasta los renos se morían de la risa!
- ¡Pero si Papá Noel está gordísimo! ¿Qué le ha pasado?, preguntó Paula, asombrada.
- Pues que ha tenido tanto tiempo libre en estas fiestas que se ha puesto morado de turrones, mazapanes y peladillas…y ha engordado tanto que ahora no cabe por las chimeneas. Así que me parece que los niños también se quedan sin regalos esta noche.
- Uuuyyyy…, dijo Diego, que me parece que cada uno estaba mejor trabajando la noche que le tocaba.
- Pues sí, dijo Paula. Porque saben hacer cada uno su trabajo fenomenal, pero si se lo intercambian todo resulta ser un desastre.
Y cuando su madre fue a despertarlos a la mañana siguiente, le gritaron: “¡Mami, mami, Papá Noel sólo puede venir en Nochebuena, y los Reyes Magos en la noche de Reyes. ¡No puede ser al revés!”
- ¿Lo veis? Hay un trabajo que cada persona puede hacer mil veces mejor que nadie, y debe hacerlo bien y disfrutar, sin tener envidia de los demás… ¡ni siquiera de Papá Noel o de los Reyes Magos!

martes, 1 de enero de 2019

Un Cuento de Año Nuevo


Resultado de imagen para tarro con 365 papelitos
Cuenta la leyenda que hay un modo de conseguir que el año que empieza cumpla casi todos nuestros sueños. Según esa creencia el tiempo nace y envejece. Se encarna cada año y vive bajo el nombre que le damos. El 31 de diciembre coinciden por un segundo la personalización del año nuevo, como un niño, y del viejo, que ya se ha convertido en un anciano. Cuando se cruzan, el año que acaba sólo tiene un momento para aconsejar al pequeño que llega.

Según esa tradición, hay un modo de lograr que desde el 1 de enero nuestro tiempo nos regale preciosas vivencias y días felices. Al parecer, el mayor miedo del tiempo consiste en desaparecer. Dicen que odia los relojes de arena porque le recuerdan lo efímero de su paso por la vida de los hombres.

En esa creencia se basan los que conjuran al tiempo con tarritos de cristal.

Todos los que conocemos esa costumbre, antes de que acabe el año, compramos un frasco de cristal mientras nos concentramos en concederle la inmortalidad al año que va a empezar.
En él guardaremos los recuerdos maravillosos de felicidad que el año nuevo nos regale.

Cada vez que sucede algo digno de ser recordado… lo apuntamos en un papel y los guardamos en el frasco para no olvidar que ese año nos regaló la vivencia de enamorarnos, de ascender en el trabajo o de aprobar el carnet de conducir…

Todo lo bueno que nos suceda ha de ser convenientemente anotado.
Si es cierto lo que cuenta esa leyenda, cuando el año que se va y el que empieza se crucen… el que nos deja le dirá al recién llegado que los días felices que nos depare  serán eternos, y que se guardarán en un frasco de cristal con su nombre.
Antes de dar las doce y tomar las uvas abriremos la tapa, meteremos el primer papel con el nombre de nuestro año nuevo y diremos en voz alta el conjuro:

“A lo malo… olvido

       y  el recuerdo alegre

al  futuro… vivo”

Con ese conjuro nos comprometemos a conceder la inmortalidad a todos los días y vivencias buenas que nos depare el año.

El tarrito se irá llenando tanto… ¡que lo más probable es que tengamos que comprar otro antes de que acabe el año!

lunes, 31 de diciembre de 2018

El Hada de Año Nuevo

Resultado de imagen para hada año nuevo

Juan y Matías eran dos hermanos de 7 y 8 años. Pero eran muy diferente. Juan era amable y muy estudioso. Matías tenía un carácter más rebelde. Un día de diciembre, mientras jugaban, se les apareció un hada. El hada les dijo:

- ¡He venido a traeros un regalo de Año nuevo! Aquí tenéis unos libros.

Cada hermano cogió uno de los libritos, pero resulta que estaban en blanco. ¡No había nada escrito! Juan, que era muy agradecido, se puso muy contesto y le dio las gracias al hada. Pero Matías refunfuñó. Se enfadó tanto, que tiró el librito contra un charco de barro. Y al llegar a casa, lo usó para equilibrar la pata de una mesa que estaba un poco coja. de bienes, servicios y factores de producción a través de las fronteras.

Pasó un año entero, y de nuevo apareció el hada. Esta vez, les pidió que le enseñaran los libritos que les había entregado el año anterior. El libro de Juan estaba como nuevo. El de Matías, todo sucio. Entonces les dijo que echaran un vistazo a las hojas de los libros. El cuadernillo de Matías estaba lleno de borrones. No se entendía nada. Sin embargo, las de su hermano estaban llenas de hermosas letras de oro.

- Matías- le dijo el hada- Todos esos borrones son de los momentos en los que no te portaste bien con los demás. Cuando discutiste con tu hermano, cuando pegaste a tu amigo, cuando desobedeciste a tu madre... Tu hermano, sin embargo, ha sido bondadoso, y por eso su libro está escrito con letras de oro. Juan, las letras de oro son por cada vez que diste un beso a vuestra madre, o cuando le dejaste tus juguetes a tu hermana. Aquel día que ayudaste en clase a tu compañero o ese otro en el que ayudaste a cruzar a un anciano.

Juan quería quedarse con su libro. ¡Era tan bonito! Pero el hada dijo que no podía ser, porque aquellos libros tenían que ir a la biblioteca del Padre Tiempo, quien anotaba cada año qué niños habían sido buenos y cuáles se habían portado mal. A cambio, el hada les ofreció dos libros nuevos, ambos con las páginas en blanco. Matías había aprendido la lección, y prometió al hada que su libro estaría lleno de letras doradas al año siguiente. Juan aseguró que intentaría mejorar más. El hada se despidió muy contenta de ellos con un ¡Feliz año nuevo!

viernes, 21 de diciembre de 2018

Los Calcetines de Santa Claus


Cuenta una preciosa leyenda turca que hace mucho, pero que mucho tiempo, una familia formada por un padre y sus tres hijas vivían en una humilde casa en los valles de Licia.

Resultado de imagen para calcetin navidadEl hombre se había quedado viudo y trabajaba todo el día, pero no tenía dinero para regalar a sus hijas como dote para cuando alguna de ellas quisiera casarse.
La familia era tan pobre, que las chicas solo tenían unas botas de invierno cada una, y estaban tan gastadas, que cada vez que salían de la casa, regresaban con los calcetines empapados por culpa de la nieve.
Un día de Nochebuena,  las chicas llegaron a mediodía llorando. Se quitaron las botas y colgaron sus calcetines junto a la chimenea, para que se secaran. Su padre, entristecido, les preguntó qué sucedía…
– Padre- dijo la mayor de las hermanas- Estoy muy enamorada de un joven soldado, pero no podré casarme con élporque no tengo dote que entregarle.
– Y yo… -continuó la hermana mediana- yo estoy tremendamente enamorada del maestro de la escuela, pero me sucede lo mismo que a mi hermana.
– A mi me pasa lo mismo- añadió la hermana pequeña- Me encantaría casarme con mi novio, el músico, pero no podré casarme nunca con él…
Al padre de las chicas estaba tan triste que también comenzó a llorar con ellas:
– Perdonadme, hijas mías, porque no tengo dinero que entregaros. ¡Lo siento tantísimo!
Pero ese día, pasaba por allí el obispo de aquella región, el obispo Nicolás (al que después todos comenzarían a llamar Santa Claus).
El obispo lo escuchó todo, porque la familia había dejado la ventana abierta. Y como el hombre era muy bondadoso, decidió entrar en la casa esa misma noche para dejar a las chicas un regalo.
Santa Claus  no quería llamar la atención, así que aprovechó que la chimenea estaba apagada, para colarse por allí. Vio los calcetines de las muchachas y las llenó de monedas de oro.
Las muchachas, al despertarse, el día de Navidad, no podían creer lo que veían: ¡tenían dinero suficiente para casarse!
Santa Claus, al comprobar la felicidad que había originado en aquellas muchas, decidió que a partir de entonces, dejaría regalos en la noche de Navidad a las familias más necesitadas.
Y así fue cómo surgió la tradición de dejar unos calcetines para que Santa Claus dejara sus regalos de Navidad.

jueves, 20 de diciembre de 2018

El Arte de No Enfermar

Resultado de imagen para el arte de no enfermar
El Dr. Drauzio Varella (1943) es un reconocido médico oncólogo y escritor brasileño. 

Estudió su carrera en la Universidad de San Pablo comenzando en los años 70 su especialización en enfermedades infecciosas. Dirigió durante 2o años el servicio de inmunología en el área oncológica en los Hospitales de San Pablo e Ipiranga. Enseñó en varias Facultades de Brasil y dio conferencias en el extranjero sobre el tema de su especialidad (EEUU, Japón, Suecia etc.).

Las recomendaciones del reconocido oncólogo brasileño son más más difíciles de cumplir que cualquier tratamiento médico. Sin embargo, vale la pena convertir en hábitos estas acciones ya que es una cuestión de actitud y las malas actitudes enferman.

EL ARTE DE NO ENFERMAR


Hable de sus sentimientos.

Emociones y sentimientos que se esconden y se reprimen terminan en enfermedades como gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta el cáncer. Entonces, vamos a sincerarnos, hacer confidencias, compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, ¡nuestros errores!...

El diálogo, el hablar, la palabra, son poderosos remedios ¡y una excelente terapia!

Tome decisiones.

La persona indecisa permanece en la duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana está hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. 

Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.

Busque soluciones.

Las personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren lamentarse, murmurar, ser pesimistas. Es mejor encender un fósforo que lamentarse por la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe. 

Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

No viva de apariencias.

Quien esconde la realidad finge, está en pose, quiere dar siempre la impresión de estar bien, mostrarse perfecto, bonachón, etc., acumula toneladas de peso. Una estatua de bronce con pies de barro. 

Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

Acéptese.

El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos a nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a sí mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. 

Aceptarse, aceptar ser aceptado y aceptar las críticas es sabiduría, buen sentido y terapia.

Confíe.

Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relación. 

La desconfianza es falta de fe en sí mismo, en los otros y en Dios.

No viva siempre triste.

El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. “El buen humor nos salva de las manos del doctor”. 

La alegría es salud y terapia. 

miércoles, 19 de diciembre de 2018

La humildad, elemento esencial para el cambio

Resultado de imagen para humildad
La humildad tiene un enorme poder de transformación de la existencia pues gracias a ella, podemos tomar conciencia de nuestras limitaciones y de lo que nos queda por hacer y por crecer.

La humildad no es signo de ingenuidad o debilidad sino de lucidez y fuerza interior pues nos muestra la grandeza de la persona que la manifiesta: siempre hay algo o alguien de quien aprender, siempre es posible hacer las cosas mejor, siempre puede cuestionarse el valor y el sentido de lo que se está haciendo en la vida personal y profesional y desde allí enfrentar nuevos retos, desarrollar nuevas habilidades o aprender nuevas lecciones.

La persona humilde no se vanagloria en sus logros sino que sigue trabajando y disfrutando con su tarea porque sabe que el éxito es como una droga que genera adicción, aturde y produce una severa idiotez como consecuencia de la adulación colectiva.

No conviene confundir la humildad con la falsa modestia que no deja de ser una vanidad sumamente hipócrita.

La humildad se manifiesta en pequeñas cosas, en gestos que enriquecen las relaciones humanas y son de gran valor tanto para quien los hace como para quien los recibe:

- Saber escuchar; brindar a alguien nuestra receptividad silenciosa acallando nuestra propia necesidad de hablar.

-Un gesto amable como, por ejemplo, una simple sonrisa sincera.

- Saber callar; no molestar; no estorbar; librar a la otra persona del consejo que no desea, de la ayuda que no ha solicitado o de la compañía que en ese momento le estorba.

- El valioso contacto con la naturaleza de la manera que nos apetezca y que esté a nuestro alcance: el paseo por la hierba, el olor de la tierra o el aire fresco, la presencia de los árboles, la contemplación de un paisaje...

-La gratitud que nace del reconocimiento de la otra persona.

- La ternura y las caricias pues con ellas expresamos lo que las palabras no alcanzan a nombrar.

La lista de "regalos" humildes sería interminable y merece la pena ponerlos en práctica porque son sumamente saludables: estimulan la imaginación, la confianza, el respeto, el compromiso y la alegría. 

Fuente: "La buena vida" de Alex Rovira

La Vida Sencilla

Imagen relacionada
Ella era... ella era tan linda, como yo feo.
Ella era tan rica, como yo pobre,
y como si eso fuese poco, tímido,
pero un día me animé,
y cuando ya había pasado, es decir,
casi cobardemente, le dije: te amo!
Ella se detuvo, se dió vuelta,
me miró y me dijo: yo también.
Entonces se me escaparon de la mano
los globos que vendía en la plaza,
y el cielo del sábado se llenó de colores.
Después conversando le dije:
Te daré una vida sencilla,
con las cosas que el hombre olvidó,
sin alfombras pero con sonrisas,
y los ojos abiertos al Sol.
Lo mejor de la vida es gratis,
no hay pobreza teniéndolo a Dios.
La esperanza será nuestro huésped,
teniendo confianza habrá comprensión.
Yo te ofrezco la brisa de mayo,
las flores de octubre,
y todo mi amor.
Le dije:
Volaremos igual que las aves,
En el cielo fronteras no hay.
A tu piel cubriré con la mía,
y el invierno, verano será.
Nuestros besos serán nuestra casa,
nuestros sueños serán nuestra ley.
Por la playa corriendo descalzos,
con la vida juntos vamos a jugar.
Dios ha puesto la dicha en lo simple,
y ese es el camino
a la felicidad.
Si Señor!

-Facundo Cabral