miércoles, 14 de junio de 2017

Zeus y La Mona Madre

En el reino de Zeus convocaron un concurso de belleza para los animales del campo, con la promesa de un regalo económico a quien saliera elegido como el más guapo del lugar.. Todos los animales del reino se enteraron de la noticia y empezaron a elegir entre sus familiares a quien consideraban como el mas guapo de la familia.
Una mona acababa de dar a luz un cachorrito muy especial, era muy querido por familiares y vecinos porque era el primer bebé de la familia, solo que tenía una pata más corta que la otra, la cabeza demasiado grande y tosía demasiado lo que lo hacía diferente a los demás de su especie. Llegó el día de la selección de los candidatos y había una cola muuuuy laaaarga, tenían que seleccionar de todos solo 10 finalistas.
Fueron desfilando ante el jurado calificador el elefante, la jirafa, el león, el pavo real, y todos los demás, mostrado sus mejores trajes de gala, uno a uno de los nerviosos participantes, mientras demostraban sus mejores poses. Así, le toco el turno al monito y, como era un bebé iba en los brazos de mamá. Ella iba muy orgullosa y feliz de su hijito, pero cuando lo presentaron todos se burlaban del cachorro, la mamá se dio cuenta que una vecina suya del zoológico donde vivía, a quien creía su amiga, se burlaba con otras personas de su bebé, entristeciéndose mucho. Se acercó al micrófono, muy respetuosamente pidió la palabra y dijo:
No sé si Zeus crea conveniente elegir a mi bebé, o darle el premio, sepan ustedes que soy una madre muy orgullosa de mi hijo y no me da vergüenza decirlo, ni traerlo ante ustedes. Para una madre todos los hijos son los mejores y mas lindos del mundo y si lo traje aquí es para que sepan que para mí, mi hijo ya es un ganador.

sábado, 10 de junio de 2017

El Elefante y la Estaca


Cuando era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales, sobre todo,  mi preferido era el elefante.


Resultado de imagen para elefante estacaDurante la función, la enorme bestia impresionaba a todos por su peso, tamaño y sobre todo, por su descomunal fuerza... pero, después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, uno podía encontrar al elefante detrás de la carpa principal, atado, mediante una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

La estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera, apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un "árbol de cuajo" podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Porqué el elefante no huye, arrancando la pequeña estaca, con el mismo esfuerzo que yo necesitaría para romper una cerilla?, ¿Qué fuerza misteriosa lo mantiene atado, impidiéndole huir?

Tenía unos siete u ocho años, y todavía confiaba en la sabiduría de las personas grandes. Pregunté entonces a mis padres, maestros y tíos, buscando respuestas a ese misterio. No obtuve una respuesta coherente, la edad no es un impedimento para percibir la coherencia o la falta de ella en los que la gente nos dice. Alguien me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: si es cierto que está amaestrado, entonces ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta que me satisficiese.

Con el tiempo, me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con gente que me daba respuestas incoherentes, por salir del paso y, un par de veces, con otras personas que también se habían hecho la misma pregunta. Hasta que hace unos días, encontré una persona, lo suficientemente sabia, que me dio una respuesta que al fin me satisfizo: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca toda su vida, desde que era muy pequeño". Cerré los ojos y me imaginé al pequeño elefantito con solo unos días de nacido, sujeto a la estaca. Estoy seguro que en aquél momento el animalito empujó, jaló, sacudió y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de todo su esfuerzo, no pudo librarse.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Podría jurar que el primer día se durmió agotado por el esfuerzo infructuoso, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía se resignó a su destino. El elefante dejó de luchar para liberarse. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede hacerlo. Tiene grabado en su mente el recuerdo de sus, entonces, inútiles esfuerzos, y ahora ha dejado de luchar, no es libre, porque ha dejado de intentar serlo. Nunca más intentó poner a prueba su fuerza.

Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a varias (cientos) de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que "no podemos" con montón de cosas, simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestra mente: no puedo. no puedo y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje, que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saber cuáles son nuestras limitaciones ahora, es intentar de nuevo, poniendo en el intento todo nuestro corazón.

(Publicado en Cuentos para Demian, 1994)
Este cuento ilustra de forma muy clara el concepto de Indefensión Aprendida: Según los estudios de Seligman, la indefensión se refiere a la sensación subjetiva de no poder hacer nada frente a un problema, situación o estímulo desagradable; y a pesar de que sí existan oportunidades reales de cambiar la situación aversiva, evitando las circunstancias desagradables o mediante la obtención de recompensas positivas, la persona o animal no realiza ninguna conducta para buscar evitar el estímulo aversivo u obtener el refuerzo.

Normalmente esto es debido a experiencias previas en las que no se pudo controlar o actuar sobre la situación, entonces se "aprende" que no puede hacerse nada, y aunque en el futuro la situación o condiciones cambien, y sí haya oportunidades de actuar, o tengamos capacidad para intervenir o cambiar las cosas, nuestra creencia de no poder hacer nada nos mantiene inmóviles.

Muchas veces la indefensión es debida incuso a valoraciones negativas que hemos interiorizado a lo largo de nuestro desarrrollo : "no se te dan bien los estudios", "eres malo en los deportes", "nunca acabas lo que empiezas".. nos creemos estas valoraciones negativas sobre nosotros mismos, y no nos ponemos en marcha aunque tengamos la capacidad  (como "no se me dan bien los estudios" no me matricularé en una carrera aunque quiera, pues no me veo capaz, no practicaré deporte porque "no se me da bien".. etc)

¿Cómo superar esta Indefensión Aprendida?: pues justamente desaprendiendo lo aprendido 😉 Poniéndonos a prueba, valorando de forma objetiva nuestras capacidades, centrándonos en qué podemos hacer para resolver una situación e intentarlo. Realmente es un desaprendizaje difícil, lo sé: estamos muy condicionados por nuestras creencias y dinámicas de pensamiento. Pero el cambio si es posible afortunadamente. Lo fundamental es detectar y analizar nuestro diálogo interno, cuáles son nuestras creencias, juicios, nuestra forma de hablarnos y evaluar de forma objetiva cuáles de éstos pensamientos son "estacas" que nos están inmovilizando. (Por ejemplo podemos intentar "verlo desde fuera" ¿si otra persona me transmitiera estas creencias, juicios, críticas? ¿qué le aconsejaría? ) Nuestra capacidad es generalmente mayor de lo que valoramos: podemos evolucionar, cambiar y desarrollar nuevas habilidades.

¿Habéis detectado estacas en vuestro día a día?


Liberémonos de la indefensión aprendida. ¿Qué opináis a respecto?

viernes, 2 de junio de 2017

MIcaela Y El Hada de la Obediencia

Éste es el país de los cuentos. Hoy Micaela ha llegado hasta aquí buscando algo, ¿qué será?
- ¡Hola, soy Micaela!
- Hola, respondió el ratón Brillo Dorado, mientras apuntaba en su libreta de notas con su gran lápiz también dorado.
- ¿Qué haces? - preguntó Micaela curiosa, acercándose al ratón.
- Tengo que anotar a todos los visitantes. Eres la visitante número 3.
- ¿Número 3?, pensé que aquí venían muchos niños y niñas de todo el mundo.
- Tienes razón, en realidad ese es mi número favorito, ji, ji, ji, se rió Brillo Dorado.
- ¿Y qué haces por aquí?, este es un lugar muy lejano.
- Mamá me ha enviado, estoy buscando al Hada de la Obediencia, necesito hablar con ella.
- Pues hoy es tu día de suerte, yo te llevaré - dijo Brillo Dorado.
Es así como juntos emprendieron el viaje. Subieron sobre unas nubes que los transportaron por el cielo y durante el trayecto adoptaban diversas formas, ¡eran hermosas!
Luego bajaron cerca de un río con aguas cristalinas, treparon sobre una hoja de eucalipto se dejaron llevar por las aguas hasta la próxima orilla, ¡Todo era muy divertido! Al final del camino había un castillo muy pequeñito, y Brillo Dorado dijo:
- Aquí es, ya llegamos, yo puedo entrar porque soy pequeño, pero tú necesitas pasar por la prueba de la humildad.
- ¿Cómo es eso? – preguntó Micaela.
- Sólo párate frente a la puerta y si tu corazón tiene dentro el sentimiento de humildad te harás pequeña y podrás entrar.
- ¿Y si no resulta?, tengo miedo Brillo Dorado –dijo Micaela.
- No te preocupes, eres una buena niña. Todo saldrá bien. Entonces Micaela se paró frente a la puerta del pequeño castillo y de pronto, como por arte de magia, se hizo tan pequeña que pudo entrar fácilmente.
- Qué bueno, ya estamos adentro, -se alegró Micaela-, vamos a buscar al hada de la Obediencia, amigo ratoncillo. En medio de un gran altar estaba el Hada, con una sonrisa hermosa.
- Hola, Micaela, ¿qué te trae por aquí?, -preguntó el Hada.
- ¿Cómo está usted, señora Hada?, necesito saber el secreto de la obediencia, pues me está resultando difícil ser obediente con mamá. - Es fácil, querida amiga. ¿Recuerdas las nubes que te trajeron y el río en el que navegaste hasta acá? Pues ser obediente es ser como las nubes que pasan adoptando la forma que el viento les da, son hermosas y pueden ir fácilmente a cualquier lugar.
También ser obediente es ser como el agua que fluye, que corre hacia abajo y llega al océano. El que es obediente tiene ventaja ante Dios, no es una tarea fácil pero te ayudará mucho a escuchar y aceptar las opiniones de los demás.
Luego le dio un abrazo a Micaela y salió por la ventana. Micaela en un abrir y cerrar de ojos ya estaba en su cuarto. Ese día había aprendido mucho.
FIN
Fuente: https://www.guiainfantil.com/1233/cuento-por-la-obediencia-micaela-y-el-hada-de-la-obediencia.html