Un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios para disminuirlos. Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas. Cierto día, su hijo, de siete años, invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que el hijo fuera a jugar a otro sitio. Viendo que sería imposible sacarlo de allí, el padre procuró algo para darle al hijo, con el objetivo de distraer su atención... De repente tomó un planisferio de una revista, y, con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos. Junto con un rollo de cinta adhesiva, lo entregó al hijo diciendo:
- "¿A TI TE GUSTAN LOS ROMPECABEZAS? ENTONCES VOY A DARTE EL MUNDO PARA ARREGLAR. AQUI ESTA EL MUNDO TODO ROTO. ¡MIRA SI PUEDES ARREGLARLO BIEN! HAZLO TODO SOLO"
Calculó que al niño le llevaría días para recomponer el mapa. Algunas horas después, oyó la voz del hijo que le llamaba calmamente:
- "PADRE, PADRE, YA HE HECHO TODO. ¡CONSEGUI TERMINAR TODO!"
Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo. Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto. Entonces, el científico levantó los ojos de sus anotaciones, seguro que vería un trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus sitios. ¿Cómo sería posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
- "TU NO SABIAS COMO ERA EL MUNDO, HIJO MIO. ¿COMO LO CONSEGUISTE?"
- "...Padre, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú quitaste el papel de la revista para recortar, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre... Cuando tú me diste el mundo para arreglarlo, yo lo intenté pero no lo conseguí. Fue entonces que me acordé del hombre, di vuelta a los recortes y empecé a arreglar el hombre, que yo sabía cómo era. CUANDO CONSEGUI ARREGLAR EL HOMBRE, DI VUELTA LA HOJA Y ENCONTRE QUE HABIA ARREGLADO EL MUNDO..."
lunes, 15 de marzo de 2010
LA LEY DE LA NAVEGACIÓN
CUALQUIERA PUEDE LLEVAR EL TIMÓN, PERO SE NECESITA UN
LÍDER PARA HACER LA CARTA DE NAVEGACIÓN.
Los líderes que navegan hacen mucho más que controlar la dirección en
que viajan ellos y su gente. Ven todo el viaje en su mente antes de zarpar
del muelle.
Tienen una visión de su destino, entienden lo que les tomará llegar ahí,
saben lo que necesitarán en su tripulación para tener éxito, y reconocen
los obstáculos antes de que aparezcan en el horizonte.
A veces es difícil equilibrar el optimismo con el realismo, la intuición y la
planificación, la fe y los hechos. Pero eso es lo que se necesita para ser
un líder eficaz en la navegación.
Pero sobre todo, el secreto de la ley de navegación es la preparación.
Cuando alguien se prepara bien, comunica confianza y serenidad a su
gente.
¿Puede verlo? No es la elocuencia e imposición de grandes metas lo que
determina su aceptación, apoyo y éxito. Es la estatura del líder.
Los líderes que son buenos navegantes son capaces de llevar a su gente
a cualquier parte.
En la ejecución de las estrategias, es difícil que los ejecutivos admitan
no saber algo. Es que creemos que necesitamos saber la respuesta
correcta todo el tiempo.
Necesitamos hacer la distinción entre lo que pensamos y sabemos para
llegar al puerto que nos hemos propuesto alcanzar.
LÍDER PARA HACER LA CARTA DE NAVEGACIÓN.
Los líderes que navegan hacen mucho más que controlar la dirección en
que viajan ellos y su gente. Ven todo el viaje en su mente antes de zarpar
del muelle.
Tienen una visión de su destino, entienden lo que les tomará llegar ahí,
saben lo que necesitarán en su tripulación para tener éxito, y reconocen
los obstáculos antes de que aparezcan en el horizonte.
A veces es difícil equilibrar el optimismo con el realismo, la intuición y la
planificación, la fe y los hechos. Pero eso es lo que se necesita para ser
un líder eficaz en la navegación.
Pero sobre todo, el secreto de la ley de navegación es la preparación.
Cuando alguien se prepara bien, comunica confianza y serenidad a su
gente.
¿Puede verlo? No es la elocuencia e imposición de grandes metas lo que
determina su aceptación, apoyo y éxito. Es la estatura del líder.
Los líderes que son buenos navegantes son capaces de llevar a su gente
a cualquier parte.
En la ejecución de las estrategias, es difícil que los ejecutivos admitan
no saber algo. Es que creemos que necesitamos saber la respuesta
correcta todo el tiempo.
Necesitamos hacer la distinción entre lo que pensamos y sabemos para
llegar al puerto que nos hemos propuesto alcanzar.
jueves, 4 de marzo de 2010
Historias de perros
Se dice que en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.
Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.
El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir se topó con una puerta semiabierta; lentamente se adentro en el cuarto y para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto había 1000 perritos más observándolo tan fijamente como él les observaba a ellos.
El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco, y los 1000 perritos hicieron lo mismo.
Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.
Cuando salió del cuarto se quedo pensando para si mismo:
- ¡Que lugar tan agradable!. ¡Voy a venir mas seguido a visitarlo!.
Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto.
Pero, a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 del cuarto se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir, y obviamente vio como los 1000 perritos le ladraron también a él.
Cuando este perrito salió del cuarto pensó:
- ¡Que lugar tan horrible es este!. ¡Nunca mas volveré a entrar allí!.
En la fachada de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía:
"La casa de los 1000 espejos"...
Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.
El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir se topó con una puerta semiabierta; lentamente se adentro en el cuarto y para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto había 1000 perritos más observándolo tan fijamente como él les observaba a ellos.
El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco, y los 1000 perritos hicieron lo mismo.
Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.
Cuando salió del cuarto se quedo pensando para si mismo:
- ¡Que lugar tan agradable!. ¡Voy a venir mas seguido a visitarlo!.
Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto.
Pero, a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 del cuarto se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir, y obviamente vio como los 1000 perritos le ladraron también a él.
Cuando este perrito salió del cuarto pensó:
- ¡Que lugar tan horrible es este!. ¡Nunca mas volveré a entrar allí!.
En la fachada de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía:
"La casa de los 1000 espejos"...
La peste
Iba la peste camino a Bagdad cuando se encontró con Nasrudin.
Él le preguntó
-¿A dónde vas?
La peste le contestó:
-"A Bagdad, a matar a diez mil personas".
Después de un tiempo, la peste volvió a encontrarse con Nasrudín, quien muy enojado, le dijo:
-"Me mentiste". Dijiste que matarías a diez mil personas y mataste a cien mil".
Y la peste respondió:
-"Yo no mentí, maté diez mil, el resto ... se murió de miedo".
El miedo paraliza, nos afecta y reduce nuestros mecanismos de defensa natural...
Él le preguntó
-¿A dónde vas?
La peste le contestó:
-"A Bagdad, a matar a diez mil personas".
Después de un tiempo, la peste volvió a encontrarse con Nasrudín, quien muy enojado, le dijo:
-"Me mentiste". Dijiste que matarías a diez mil personas y mataste a cien mil".
Y la peste respondió:
-"Yo no mentí, maté diez mil, el resto ... se murió de miedo".
El miedo paraliza, nos afecta y reduce nuestros mecanismos de defensa natural...
Amor ciego
Una pareja de jovenes estaban muy enamorados y se iban a casar. Unos meses antes de la boda, la novia tuvo un accidente y quedo con el rostro totalmente desfigurado.
“No puedo casarme contigo”, le comunico en una carta a su novio. “Quede marcada y muy fea para siempre. Buscate a otra joven hermosa como tu te mereces. Yo no soy digna de ti”
A los pocos dias la muchacha recibio esta respuesta de su novio: “El verdadero indigno soy yo. Tengo que comunicarte que he enfermado de la vista y el medico me dijo que voy a quedar ciego... Si aun asi estas dispuesta a aceptarme, yo sigo deseando casarme contigo”
Y se casaron y cuando lo hicieron, el novio estaba ya totalmente ciego. Vivieron 20 años de amor, felicidad y comprension. Ella fue su lazarillo, se convirtio en sus ojos, en su luz. El amor les fue guiando por ese tunel de tinieblas.
Un dia ella enfermo gravemente y cuando agonizaba, se lamentaba por dejarlo solo entre esas tinieblas. El dia que ella murio, el abrio sus ojos, ante el desconcierto de todos.
“No estaba ciego” - dijo- “Fingi serlo para que mi mujer no se afligiera al pensar que la veia con el rostro desfigurado. Ahora mi amor descansa en ella”
El verdadero amor ve mas alla de la belleza fisica, porque el verdadero amor, ve con el corazon.
Vivimos en un mundo de apariencias, donde se califica a las personas segun su aspecto fisico, pero el verdadero amor embellece mas que el mas caro tratamiento de belleza.
La belleza se acaba, pero el amor verdadero vive para siempre.
“No puedo casarme contigo”, le comunico en una carta a su novio. “Quede marcada y muy fea para siempre. Buscate a otra joven hermosa como tu te mereces. Yo no soy digna de ti”
A los pocos dias la muchacha recibio esta respuesta de su novio: “El verdadero indigno soy yo. Tengo que comunicarte que he enfermado de la vista y el medico me dijo que voy a quedar ciego... Si aun asi estas dispuesta a aceptarme, yo sigo deseando casarme contigo”
Y se casaron y cuando lo hicieron, el novio estaba ya totalmente ciego. Vivieron 20 años de amor, felicidad y comprension. Ella fue su lazarillo, se convirtio en sus ojos, en su luz. El amor les fue guiando por ese tunel de tinieblas.
Un dia ella enfermo gravemente y cuando agonizaba, se lamentaba por dejarlo solo entre esas tinieblas. El dia que ella murio, el abrio sus ojos, ante el desconcierto de todos.
“No estaba ciego” - dijo- “Fingi serlo para que mi mujer no se afligiera al pensar que la veia con el rostro desfigurado. Ahora mi amor descansa en ella”
El verdadero amor ve mas alla de la belleza fisica, porque el verdadero amor, ve con el corazon.
Vivimos en un mundo de apariencias, donde se califica a las personas segun su aspecto fisico, pero el verdadero amor embellece mas que el mas caro tratamiento de belleza.
La belleza se acaba, pero el amor verdadero vive para siempre.
La magia del entusiasmo
Los integrantes de una humilde familia hacían lo posible por ser felices, pero como eran tiempos duros, a veces resultaba difícil. Bastaba con ver la fachada de su casa para darse cuenta de que algo no iba bien.
Ya no se preocupaban por limpiar las ventanas, ni cuidar el pequeño jardín que tenían al frente. La cerca estaba totalmente desbaratada y la puerta principal ya no tenía pintura.
Un día, el hijo mayor fue al mercado y mientras estaba allí, observaba con curiosidad a la gente entusiasta que compraba.
Le llamó poderosamente la atención un bello jarrón, en un pequeño puesto donde vendían artículos de segunda mano.
Al verlo, entusiasmado, buscó las pocas monedas que tenía en el bolsillo era lo justo que se requería para comprarlo, pero hacerlo significaba que se quedarían sin dinero.
Pensó que no estaban para derroches, pero era tan especial. Además, a su mamá le encantaría. El vendedor, mientras se lo envolvía, le dijo: Disfrútalo y cuídalo mucho, porque este jarrón es mágico
Y en efecto, toda la familia se entusiasmó con su compra, y nadie le reprochó que se hubiera gastado sus últimas monedas en él.
Un día, al observar la belleza del jarrón, el padre se dio cuenta de lo arruinada y descuidada que estaba la sala.
Así que sin pensarlo, entusiasta, buscó la brocha y un poco de pintura que quedaba y en pocas horas dejó la habitación como nueva.
Cuando el segundo hijo vio lo bien que quedó la sala, tomó un cubo con agua y jabón y lavó todas las ventanas.
Cuando el tercer hijo miró a través de estas, notó el terrible estado en el que estaba el jardín, así que cortó el césped, quitó las malas hierbas y removió la tierra. El cuarto hijo, al ver la tierra limpia, plantó semillas.
Cuando llegó el verano, la hija menor salió al jardín y notó que habían florecido las margaritas; cortó algunas y se las llevó a su madre para que las pusiera en el jarrón".
Muchas veces elegimos ser infelices por causa de situaciones pequeñas e intrascendentes a las que prestamos demasiada atención, permitiéndoles que nos afecten profundamente y que nos hagan perder el equilibrio y la felicidad que teníamos.
Ya no se preocupaban por limpiar las ventanas, ni cuidar el pequeño jardín que tenían al frente. La cerca estaba totalmente desbaratada y la puerta principal ya no tenía pintura.
Un día, el hijo mayor fue al mercado y mientras estaba allí, observaba con curiosidad a la gente entusiasta que compraba.
Le llamó poderosamente la atención un bello jarrón, en un pequeño puesto donde vendían artículos de segunda mano.
Al verlo, entusiasmado, buscó las pocas monedas que tenía en el bolsillo era lo justo que se requería para comprarlo, pero hacerlo significaba que se quedarían sin dinero.
Pensó que no estaban para derroches, pero era tan especial. Además, a su mamá le encantaría. El vendedor, mientras se lo envolvía, le dijo: Disfrútalo y cuídalo mucho, porque este jarrón es mágico
Y en efecto, toda la familia se entusiasmó con su compra, y nadie le reprochó que se hubiera gastado sus últimas monedas en él.
Un día, al observar la belleza del jarrón, el padre se dio cuenta de lo arruinada y descuidada que estaba la sala.
Así que sin pensarlo, entusiasta, buscó la brocha y un poco de pintura que quedaba y en pocas horas dejó la habitación como nueva.
Cuando el segundo hijo vio lo bien que quedó la sala, tomó un cubo con agua y jabón y lavó todas las ventanas.
Cuando el tercer hijo miró a través de estas, notó el terrible estado en el que estaba el jardín, así que cortó el césped, quitó las malas hierbas y removió la tierra. El cuarto hijo, al ver la tierra limpia, plantó semillas.
Cuando llegó el verano, la hija menor salió al jardín y notó que habían florecido las margaritas; cortó algunas y se las llevó a su madre para que las pusiera en el jarrón".
Muchas veces elegimos ser infelices por causa de situaciones pequeñas e intrascendentes a las que prestamos demasiada atención, permitiéndoles que nos afecten profundamente y que nos hagan perder el equilibrio y la felicidad que teníamos.
Cuando un amigo te muerde
Siendo niño pertenecí al Movimiento Scout. Ahí nos enseñaban, entre otras cosas, la importancia de la “Buena Acción” que consistía en realizar todos los días actos generosos y nobles, como recoger algún papel en la calle y botarlo en la papelera, ayudar en la casa a lavar platos, cuidar la fauna y la flora, ayudar a alguna persona anciana o impedida a cruzar la calle, etc. Me gustaba mucho cumplir esa tarea.
Un día caminaba por una calle de la ciudad y vi a un perro tirado en plena vía sin poder moverse.
Estaba herido, un carro lo había atropellado y tenía rotas las dos patas traseras, los vehículos le pasaban muy de cerca y mi temor era que lo mataran porque era imposible que él solo pudiera levantarse.
Vi allí una gran oportunidad para hacer la “Buena Acción” y como buen Scout detuve el tráfico, me dispuse a rescatar al perro herido y ponerlo a salvo para entablillarle las patas.
Yo nunca había entablillado a nadie pero el “Manual Scout” decía cómo hacerlo.
Con mucho amor y entrega me acerqué, lo agarré pero me clavó los dientes en las manos. Inmediatamente me llevaron a la Sanidad y me inyectaron contra la rabia, aunque la rabia por la mordida no se me quitó con la vacuna.
Durante mucho tiempo no entendí por qué el perro me había mordido si yo sólo quería salvarlo y no hacerle daño, no sé que pasó y no me lo pude explicar.
Yo quería ser su amigo, es más, pensaba curarlo, bañarlo, dejarlo para mí y cuidarlo mucho.
Esta fue la primera decepción que sufrí por intentar hacer el bien, no lo comprendí.
Que alguien haga daño al que lo maltrata es tolerable, pero que trate mal a quien lo quiera ayudar no es aceptable.
Pasaron muchos años hasta que vi claro que el perro no me mordió, quien me mordió fue su herida; ahora si lo entiendo perfectamente.
Cuando alguien está mal, no tiene paz, está herido del alma y si recibe amor o buen trato: ¡Muerde! Pero él no hunde sus dientes, es su herida la que los clava.
Un día caminaba por una calle de la ciudad y vi a un perro tirado en plena vía sin poder moverse.
Estaba herido, un carro lo había atropellado y tenía rotas las dos patas traseras, los vehículos le pasaban muy de cerca y mi temor era que lo mataran porque era imposible que él solo pudiera levantarse.
Vi allí una gran oportunidad para hacer la “Buena Acción” y como buen Scout detuve el tráfico, me dispuse a rescatar al perro herido y ponerlo a salvo para entablillarle las patas.
Yo nunca había entablillado a nadie pero el “Manual Scout” decía cómo hacerlo.
Con mucho amor y entrega me acerqué, lo agarré pero me clavó los dientes en las manos. Inmediatamente me llevaron a la Sanidad y me inyectaron contra la rabia, aunque la rabia por la mordida no se me quitó con la vacuna.
Durante mucho tiempo no entendí por qué el perro me había mordido si yo sólo quería salvarlo y no hacerle daño, no sé que pasó y no me lo pude explicar.
Yo quería ser su amigo, es más, pensaba curarlo, bañarlo, dejarlo para mí y cuidarlo mucho.
Esta fue la primera decepción que sufrí por intentar hacer el bien, no lo comprendí.
Que alguien haga daño al que lo maltrata es tolerable, pero que trate mal a quien lo quiera ayudar no es aceptable.
Pasaron muchos años hasta que vi claro que el perro no me mordió, quien me mordió fue su herida; ahora si lo entiendo perfectamente.
Cuando alguien está mal, no tiene paz, está herido del alma y si recibe amor o buen trato: ¡Muerde! Pero él no hunde sus dientes, es su herida la que los clava.
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