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miércoles, 3 de junio de 2015

El Camello Sin Cuerda


Una caravana que iba por el desierto se detuvo cuando empezaba a caer la noche.

Un muchacho, encargado de atar a los camellos, se dirigió al guía y le dijo:

-Señor, tenemos un problema. Hay que atar a veinte camellos y sólo tengo diecinueve cuerdas. ¿Qué hago?

-Bueno -dijo el guía-, en realidad los camellos no son muy lúcidos. Ve donde está el camello sin cuerda y haz como que lo atas. El se va a creer que lo estás atando y se va a quedar quieto.

El muchacho así lo hizo. A la mañana siguiente, cuando la caravana se puso en marcha, todos los camellos avanzaron en fila. Todos menos uno.

-Señor, hay un camello que no sigue a la caravana.

-¿Es el que no atastes ayer porque no tenías soga?

-Sí ¿cómo lo sabe?

-No importa. Ve y haz como que lo desatas, si no va a creer que siguen atado. Y si lo sigue creyendo no caminará.

Este cuento ilustra de que forma los límites no lo impone la realidad, sino nuestras propias creencias.

¿Eres como el camello, atado sin cuerda?…


¿Qué esperas para comenzar a caminar?…

sábado, 9 de mayo de 2015

La Celda


El discípulo quería un sabio consejo.

- "Ve, siéntate en tu celda, y tu celda te enseñará la sabiduría", le dijo el Maestro.

- "Pero si yo no tengo ninguna celda... si yo no soy monje."


- "Naturalmente que tienes una celda. Mira dentro de tí."

sábado, 25 de abril de 2015

El Bote


Un hombre estaba remando en su bote, corriente arriba, durante una mañana muy brumosa. De repente vio que otro bote venía corriente abajo, sin intentar evitarle. Avanzaba de forma tan directa hacia él que comenzó a gritar:

- “¡Cuidado!¡Cuidado!”, pero aún así, el bote le dio de lleno, y casi lo hizo naufragar.

El hombre estaba muy enfadado y empezó a gritar a la otra persona, para que se enterara de lo que pensaba de ella. En ese momento pudo observar el bote más de cerca. Fue precisamente allí donde se dio cuenta que estaba vacío

Thich Nhat Hanh

lunes, 30 de enero de 2012

El Camello

Este cuento relata lo importante de nuestras creencias, como mueven nuestra vida y como producen limitaciones que no somos capaces de ver.

Una caravana que iba por el desierto se detuvo cuando empezaba a caer la noche.

Un muchacho, encargado de atar a los camellos, se dirigió al guía y le dijo:





-Señor, tenemos un problema. Hay que atar a veinte camellos y sólo tengo diecinueve cuerdas. ¿Qué hago?

-Bueno -dijo el guía-, en realidad los camellos no son muy lúcidos. Ve donde está el camello sin cuerda y haz como que lo atas. El se va a creer que lo estás atando y se va a quedar quieto.

El muchacho así lo hizo. A la mañana siguiente, cuando la caravana se puso en marcha, todos los camellos avanzaron en fila. Todos menos uno....


-Señor, hay un camello que no sigue a la caravana.

-¿Es el que no atastes ayer porque no tenías soga?

-Sí ¿cómo lo sabe?

-No importa. Ve y haz como que lo desatas, si no va a creer que siguen atado. Y si lo sigue creyendo no caminará.

lunes, 1 de febrero de 2010

PARADIGMAS

Si Guy Laliberté no hubiese pensado en romper los paradigmas del circo
tradicional no existiría el Cirque Du Soleil. Alguien cuestionó los
paradigmas en las comunicaciones tradicionales y se creó el celular.
Otra persona cuestionó la captura fotográfica tradicional y se crearon las
cámaras digitales. Muchas de las invenciones actuales han iniciado
rompiendo paradigmas.

La siguiente historia no solo es divertida sino que ilustra cómo nace un
paradigma.

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula y en el centro
de la misma una escalera con muchas bananas. Cuando uno de los
monos subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos
lanzaban un chorro de agua fría sobre él hasta desalentar su intento.
Luego de algún tiempo de repetir esta operación, cuando un mono iba a
subir la escalera, los otros a la fuerza se lo impedían. Pasado algún
tiempo más, ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación que
significaban las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de
los monos. La primera cosa que hizo el nuevo simio fue subir la
escalera, siendo rápidamente impedido por los otros con fuerza y
peleas. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no
subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo
mismo. El primer nuevo integrante participó con entusiasmo de la paliza
al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho. El cuarto y
finalmente el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos
quedaron entonces con un grupo de cinco monos que, aún cuando
nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel
que intentase llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos
de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con
certeza la respuesta sería: "No se, las cosas aquí siempre se han
hecho así..."


¿Te suena conocido? No pierdas la oportunidad de cuestionar por
qué estamos haciendo las cosas siempre de una misma manera.