jueves, 4 de junio de 2015
El Aguila y El Escarabajo
Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara.
Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.
Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos.
Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.
Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte.
miércoles, 3 de junio de 2015
El Camello Sin Cuerda
Una
caravana que iba por el desierto se detuvo cuando empezaba a caer la noche.
Un
muchacho, encargado de atar a los camellos, se dirigió al guía y le dijo:
-Señor,
tenemos un problema. Hay que atar a veinte camellos y sólo tengo diecinueve
cuerdas. ¿Qué hago?
-Bueno
-dijo el guía-, en realidad los camellos no son muy lúcidos. Ve donde está el
camello sin cuerda y haz como que lo atas. El se va a creer que lo estás atando
y se va a quedar quieto.
El
muchacho así lo hizo. A la mañana siguiente, cuando la caravana se puso en
marcha, todos los camellos avanzaron en fila. Todos menos uno.
-Señor,
hay un camello que no sigue a la caravana.
-¿Es el
que no atastes ayer porque no tenías soga?
-Sí
¿cómo lo sabe?
-No
importa. Ve y haz como que lo desatas, si no va a creer que siguen atado. Y si
lo sigue creyendo no caminará.
Este
cuento ilustra de que forma los límites no lo impone la realidad, sino nuestras
propias creencias.
¿Eres
como el camello, atado sin cuerda?…
¿Qué
esperas para comenzar a caminar?…
La Asamblea En La Carpinteria
Cuentan
que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de
herramientas para arreglar sus diferencias.
El
martillo ejerció la presidencia. Pero la asamblea le notificó que tenía que
renunciar. ¿La causa?…¡hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempo
golpeando.
El
martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsada la garlopa.
¿Por qué? Hacía todo su trabajo en la superficie. No tenía nunca profundidad en
nada.
La
garlopa aceptó a su vez, pero le pidió la expulsión del tornillo. Adujo que
había que darles muchas vueltas para que al fin sirviera para algo.
Ante el
ataque, el tornillo aceptó también. Pero a su vez pidió la expulsión del papel
de lija. Hizo ver que era muy áspero en su trato y que siempre tenía fricciones
con los demás.
Y el
papel de lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro,
que siempre se pasaba midiendo a los demás con su medida, como se fuera el
único perfecto.
En eso
entró el carpintero, se puso el delantal y se fue al banco para iniciar su
trabajo. Utilizó el martillo, la garlopa, el papel de lija el metro y el
tornillo. Finalmente la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando
la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue
entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: “Señores, ha quedado
demostrado que tenemos muchos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras
cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros
puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.
La
asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, contundente, y la
garlopa suave, eficaz. Se dieron cuenta de que el tornillo tenía habilidad para
unir y dar fuerza; y el papel de lija era especial para afinar situaciones y
limar asperezas. Y observaron que el metro era preciso y exacto.
Se
sintieron entonces un equipo capaz de ayudar a producir muebles de calidad. Se
sintieron orgullosos de sus fortalezas, y de poder trabajar juntos.
¿Ocurre
lo mismo en los seres humanos? Observe a su alrededor y lo comprobará. Cuando
en su empresa, o en un hogar, o en una iglesia, club o asociación, sus miembros
gastan su tiempo buscando defectos en los demás, la situación se vuelve densa y
negativa. Y amenaza a la larga con su disolución.
En
cambio, cuando las energías son enfocadas positivamente a encontrar sus mejores
valores individuales, cuando tratamos con sinceridad de percibir los puntos fuertes
de los demás, es ahí donde florecen los mejores logros humanos.
Y es que
en verdad, nuestro aporte a cualquier grupo será en relación a nuestras
cualidades. Y sus logros colectivos serán a pesar de nuestros defectos
individuales.
Es más,
muchos de esos defectos se minimizarán cuando se contrasten con las cualidades.
Esa es
una buena razón para esforzarnos en encontrar cualidades en los demás.
Dale
Carnegie advierte a este respecto: “Es fácil encontrar defectos, cualquier
tonto puede hacerlo. Y la mayoría de ellos se empeña incesablemente en esto.
Pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces
de inspirar todos los éxitos humanos”.
No deje
usted que le vayan a salir con que existe alguien que no tiene ninguna cualidad.
Si esto ocurriera, el mal no estaría en la persona analizada, porque es
imposible que un ser humano carezca irremisiblemente de valores, el problema
será entonces, que quien niega ver cualidades se ha vuelto tan negativo que ya
es incapaz de ver lo bueno en los demás.
¿Hará
usted el esfuerzo mañana mismo por usar esta técnica de éxito?
martes, 2 de junio de 2015
El Aguila, El Cuervo y El Pastor
Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:
- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde.
El Poder De La Exclusividad
En un
centro comercial de Estados Unidos se colocaron sobre una mesa dos cajas con
galletas para ofrecérselas al público. Daba la impresión de tratarse de la
promoción del producto, pero en realidad se trataba de una investigación sobre
actitudes: una de las cajas permanecía casi llena, y la otra con apenas con dos
o tres galletas, como si se estuvieran acabando. “¿Cuál es la que sabe mejor?”,
preguntaban los encuestadores a cada persona que probaba las galletas. A la
mayoría de la gente le gustaba más la galleta de la caja que se estaba
acabando. Cada hora las cajas se intercambiaban de posición y los resultados se
mantenían iguales. Un detalle: las dos cajas contenían el mismo tipo de
galletas; la única diferencia era la aparente escasez de una de ellas.
«La
comunicación eficaz», Lair Ribeiro.
lunes, 1 de junio de 2015
Aprender a Des-aprender
Según
una vieja leyenda, un famoso guerrero, va de visita a la casa de un maestro
Zen. Al llegar se presenta a éste, contándole de todos los títulos y
aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos estudios.
Después
de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe
los secretos del conocimiento Zen.
Por toda
respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de
té.
Aparentemente
distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la
taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está
llena.
Consternado,
el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se
escurre por la mesa.
El
maestro le responde con tranquilidad “Exactamente señor. Usted ya viene con la
taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?
Ante la
expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó: “A menos que su taza esté
vacía, no podrá aprender nada”.
Actitud Mental
Un joven llegó a la entrada de un pueblo y acercándose a un anciano le preguntó:
“¿Qué clase de persona vive en este lugar?”
“¿Qué clase de persona vive en el lugar de donde tú vienes?”, preguntó a su vez el anciano.
“Bueno, un grupo de egoístas y malvados – replicó el joven -. Estoy feliz de haberme ido de allí.”
El anciano contestó: “Lo mismo vas a encontrar aquí”.
Ese mismo día, otro joven se acercó al anciano y preguntó:
“¿Qué clase de personas viven en este lugar?”
El viejo respondió con la misma pregunta:
“¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?”
“Gente magnífica, honesta, amigable, hospitalaria, me duele mucho haberlos dejado”.
“Lo mismo encontrarás aquí”, respondió el anciano.
Un hombre que había oído ambas conversaciones preguntó al viejo:
“¿Cómo es posible dar dos respuestas diferentes a la misma pregunta?”
A lo cual el viejo respondió:
“Cada cual lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada nuevo en los lugares donde estuvo, no podrá encontrar otra cosa aquí. Aquel que encontró amigo allá, podrá encontrar también amigos aquí, porque la actitud mental es lo único en tu vida sobre lo cual puedes mantener control absoluto.”
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