-“Nasrudin conversaba con un amigo.
- Entonces, Nunca pensaste en casarte?
- Si pense —respondio Nasrudin—. En mi juventud resolvi buscar a la mujer perfecta. Cruce el desierto, llegue a Damasco, y conoci a una mujer muy
espiritual y linda; pero ella no sabia nada de las cosas de este mundo.
Continue viajando, y fui a Isfahan; alli encontre una mujer que conocia el reino de la materia y el del espiritu, pero no era bonita.
Entonces resolvi ir hasta El Cairo, donde cene en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.
- Y por que no te casaste con ella?
- Ah, compañero mio! Lamentablemente ella tambien queria un hombre perfecto”.
Cuantos de nosotros estamos como el personaje de la historia, buscando una pareja perfecta tratando de llenar nuestras expectativas, olvidando que todos
somos solo seres humanos con cualidades y limitaciones.
Por eso antes de esperar a que alguien ideal llegue a nosotros, debemos preguntarnos si somos el ideal para esa persona que deseamos atraer a nuestra vida.
Tienes derecho a la felicidad, y a experimentar el gozo de sentirte libre de elegir como vas a vivir el resto de tus dias, y si estas solo, puedes decidir
con quien vas a compartirlos.
Pero, como estamos acostumbrados a ver a los demas y a interpretar su comportamiento, muchas veces sabemos mas de ellos, que de nosotros mismos.
Convivir en pareja implica que estamos dispuestos a compartir nuestro espacio vital con una persona por la que sentimos amor, respeto, admiracion, pasion y
afinidad.
No podemos esperar a que una nueva persona llegue y se quede en un rinconcito de nuestra vida, porque asi lo decidamos para protegernos de lo que otros nos hicieron.
Para darte otra oportunidad, deja de buscar. Ocupate de trabajar en ti mismo, para convertirte en un mejor ser humano. Tu felicidad depende de ti y solo
podras experimentarla si logras sentirte a gusto contigo mismo. Cuando menos lo
esperes, el amor tocara a tu puerta.
Abrete al amor. Muchas veces dices que estas listo para una nueva pareja, pero en realidad tienes miedo o no estas del todo dispuesto. Vale la pena que lo
asumas, porque solo si estas abierto en verdad, podras recibirlo.
Muestrate dispuesto a compartir. No seas celoso de tus posesiones o de tu espacio personal, permitele a la otra persona que forme parte de el y comparte
todo lo tuyo sin temor.
No busques una pareja perfecta, busca a una persona que sienta el mismo amor, compromiso y entrega que tu.
martes, 3 de marzo de 2009
Vencidos
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada,
va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero,
sin peto y sin espaldar.
Va cargado de amargura
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá quedó su ventura
en la playa de Barcino,
frente al mar.
Cuántas veces, Don Quijote,
por esa misma llanura,
en horas de desaliento
así te miró pasar
y cuántas veces te gritó:
"Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar.
Hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura,
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo,
contigo pastor".
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero
de retorno a su lugar...
Joan Manuel Serrat
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada,
va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero,
sin peto y sin espaldar.
Va cargado de amargura
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá quedó su ventura
en la playa de Barcino,
frente al mar.
Cuántas veces, Don Quijote,
por esa misma llanura,
en horas de desaliento
así te miró pasar
y cuántas veces te gritó:
"Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar.
Hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura,
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo,
contigo pastor".
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero
de retorno a su lugar...
Joan Manuel Serrat
Todos Tenemos Grietas
Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros.
Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua.
Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.
Después de dos años, la tinaja quebrada le hablo al aguador así, diciéndole:
“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”
El aguador, le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.”
Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo, pero de todos modos se sentía apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.
El aguador le dijo entonces: “Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo de camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro.
Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.”
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.
Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua.
Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.
Después de dos años, la tinaja quebrada le hablo al aguador así, diciéndole:
“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”
El aguador, le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.”
Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo, pero de todos modos se sentía apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.
El aguador le dijo entonces: “Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo de camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro.
Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.”
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.
La vida es bella, hay que cerrar capítulos.........
La vida, es bella, pero nosotros la complicamos todos los días, no nos damos cuenta que debemos cerrar capítulos y ver hacia adelante.
Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. ¿Terminó tu trabajo? ¿Se acabó la relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje? ¿La amistad se acabó? Puedes pasar mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, tus amigos, tus hijos, tus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos. A pasar la hoja. A terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, hecho está. Y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡No, los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir solo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de "quien eres". No, suelta. Con el resentimiento, al encender "tu televisor" personal para darte y darle al asunto, lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, amargarte. La vida va hacia adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (¿a qué, necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo!
Si no, déjalo ir, cierra capítulos. Convéncete, que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia sino porque tú ya no encajas allí: en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio, ya no eres el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué volver.
Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tu serás el mismo ni el entorno al que regreses será igual porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo desprende lo que ya no esta en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, porque cuando llegaste a este mundo lo hiciste sin ese adhesivo, por lo tanto es costumbre vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, te repito, nada ni nadie nos es indispensable. Solo es costumbre, apego, necesidad. Pero, cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude, suelta.
Facundo Cabral.
Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. ¿Terminó tu trabajo? ¿Se acabó la relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje? ¿La amistad se acabó? Puedes pasar mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, tus amigos, tus hijos, tus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos. A pasar la hoja. A terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, hecho está. Y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡No, los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir solo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de "quien eres". No, suelta. Con el resentimiento, al encender "tu televisor" personal para darte y darle al asunto, lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, amargarte. La vida va hacia adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (¿a qué, necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo!
Si no, déjalo ir, cierra capítulos. Convéncete, que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia sino porque tú ya no encajas allí: en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio, ya no eres el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué volver.
Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tu serás el mismo ni el entorno al que regreses será igual porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo desprende lo que ya no esta en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, porque cuando llegaste a este mundo lo hiciste sin ese adhesivo, por lo tanto es costumbre vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, te repito, nada ni nadie nos es indispensable. Solo es costumbre, apego, necesidad. Pero, cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude, suelta.
Facundo Cabral.
Carta de Kahlil Gibran
Para vivir es necesario coraje. Tanto la semilla intacta como la que rompe su cascara tienen las mismas propiedades. Sin embargo, solo la que rompe su cascara es capaz de lanzarse a la aventura de la vida.
Esta aventura requiere una unica osadia: descubrir que no se puede vivir a traves de la experiencia de los otros, y estar dispuesto a entregarse. No se puede tener los ojos de uno, los oidos de otro, para saber de antemano lo que va a ocurrir; cada existencia es diferente de la otra.
No importa lo que me espera, yo deseo estar con el corazon abierto para recibir. Que yo no tenga miedo de poner mi brazo en el hombro de alguien, hasta que me lo corten.
Que yo no tema hacer algo que nadie hizo antes. Dejenme ser tonto hoy, porque la tonteria es todo lo que tengo para dar esta mañana; me pueden reprender por eso, pero no tiene importancia. Mañana, quien sabe, yo sere menos tonto.
Cuando dos personas se encuentran, deben ser como dos lirios acuaticos que se abren de lado a lado, cada una mostrando su corazon dorado, y reflejando el lago, las nubes y los cielos. No logro entender porque un encuentro genera siempre lo contrario de esto:
Corazones cerrados y temor a los sufrimientos. Cada vez que estamos juntos, conversamos durante cuatro, seis horas seguidas. Si pretendemos pasar juntos todo este tiempo, es importante no tratar de esconder nada, y mantener los petalos bien abiertos.
Esta aventura requiere una unica osadia: descubrir que no se puede vivir a traves de la experiencia de los otros, y estar dispuesto a entregarse. No se puede tener los ojos de uno, los oidos de otro, para saber de antemano lo que va a ocurrir; cada existencia es diferente de la otra.
No importa lo que me espera, yo deseo estar con el corazon abierto para recibir. Que yo no tenga miedo de poner mi brazo en el hombro de alguien, hasta que me lo corten.
Que yo no tema hacer algo que nadie hizo antes. Dejenme ser tonto hoy, porque la tonteria es todo lo que tengo para dar esta mañana; me pueden reprender por eso, pero no tiene importancia. Mañana, quien sabe, yo sere menos tonto.
Cuando dos personas se encuentran, deben ser como dos lirios acuaticos que se abren de lado a lado, cada una mostrando su corazon dorado, y reflejando el lago, las nubes y los cielos. No logro entender porque un encuentro genera siempre lo contrario de esto:
Corazones cerrados y temor a los sufrimientos. Cada vez que estamos juntos, conversamos durante cuatro, seis horas seguidas. Si pretendemos pasar juntos todo este tiempo, es importante no tratar de esconder nada, y mantener los petalos bien abiertos.
lunes, 2 de marzo de 2009
Esperanza, la niña lumbrera
La chica nació y a los dos días fue abandonada a su suerte, o más bien dicho a la suerte que pudiera tener con sus cuidadoras. Los padres tenían el don de convertirlo todo en dinero, por lo que fascinados por esa cualidad suya que multiplicaba sus bienes a cada instante, dejaron a la niña en manos de un ejército de nodrizas. Las mujeres, al saberse libres del ojo avizor de sus jefes, dejaban pasar la jornada coqueteando por teléfono con sus novios y amantes, dormían largas siestas en los innumerables dormitorios de la casona y ya bien entrada la tarde y cuando los padres de la niña estaban a punto de llegar, la mudaban y le daban de beber esa leche espesa de sus opulentos senos.
Esto provocó que la chica despertara al entendimiento a muy temprana edad, hecho que gracias a su astucia, ocultó a los ojos de todos, simulando ser un tierno bebé que sólo veía oscilar el móvil de monitos animados sobre su cabecita. Muy pronto, se dio cuenta que esas mujeres que la desatendían con tanta desvergüenza estaban estafando a sus padres, que la mansión se convertía a menudo en una casa de citas y que los tipos que concurrían a esas pecaminosas reuniones eran de dudosa calaña. Por lo que, una tarde, arrastrándose por el piso y ocultándose a los ojos de esas timadoras, logró hacerse de una cámara de video y grabó todos estos hechos. Luego, se dirigió al dormitorio de sus padres y guardó la cinta en uno de los veladores con una nota que decía: "Revisen esto y luego procedan. Madame Misterio." Esperanza, que así se llamaba la niña, tenía a la sazón, sólo cuatro meses,
Las nodrizas fueron despedidas de inmediato y la madre de Esperanza tuvo palabras de agradecimiento para la tal Madame Misterio, pero muy pronto se olvidó de todo y se dedicó de lleno a revisar las alternativas bursátiles y las ofertas comerciales. En reemplazo de las mujeres despedidas fue contratada una mujer de aspecto respetable que se encargaría de prepararle sus mamaderas a la niña, de mudarla y cantarle canciones de cuna. Esa sería su única ocupación, ya que para el aseo se había contratado a otra mujer, la cual realizaría todos los días sus labores y se marcharía de inmediato. Esto significó que mujer y niña se lo pasaran solas en la inmensa vivienda, la mujer cumpliendo sus labores y la niña vigilando sus movimientos y esperando el instante preciso para escaparse al escritorio de su padre, en donde se dedicaba a escribir profundos artículos de cientismo político.
Virgilia le cantaba el arrurrupata a la chica y esta simulaba estar muy contenta en sus brazos rollizos, aunque, en realidad, lo único que deseaba era que la mujer acabara con sus arrumacos para poder continuar con la novela que estaba escribiendo y que versaba sobre la revolución bolchevique.
Como todo tiene su ciclo, la mujer debió partir del hogar de los millonarios y fue en ese momento cuando Esperanza, a sus cortos dos años, les dijo a sus padres que ella podía arreglárselas sola y ante la mirada dubitativa de sus progenitores, se dirigió a la cocina y preparó un fino plato que luego colocó en la mesa para que fuese degustado. Padre y madre lo hicieron y quedaron muy asombrados con el talento culinario de esa diminuta cocinera. Lo que los dejó pasmados, fue el libro publicado por Esperanza “Una Luz para los Países Tercermundistas”, sesudo ensayo en que la pequeña daba pautas para acabar con el enclaustramiento de los países de África y América. Esto convenció a los padres que debían permitir a Esperanza que se las arreglara sola en la inmensa casona, por lo que le entregaron las llaves y la libertad para que ella hiciera lo que se le antojara.
A los cinco años, Esperanza era una afamada crítica literaria que había publicado ya más de un centenar de libros de todo tipo, destacándose una multitud de ensayos, innumerables tratados de Filosofía, Economía y Teología, era columnista en los diarios más influyentes del país e impartía clases de Lenguaje por Internet.
Pero era una chica solitaria. Vagaba por las diversas habitaciones casi todo el día, contemplando a través de las ventanas como se desarrollaba allá afuera una vida que le parecía muy extraña, con una diversidad de seres que transitaba por las calles con la mirada fija y muchos niños que correteaban sin ningún sentido por las aceras. Se sabía excluida de esa vida, muy ajena a esos movimientos catárticos y se refugiaba en sus libros y en sus múltiples actividades, tratando de olvidarse que ella era un caso muy particular para el común de los mortales.
Hasta que llegó ese gato que cambiaría su vida. Era un cachorrito muy bello que apareció una mañana en su ventana, contemplándola con sus enormes ojos color esmeralda. Ella lo trató de atrapar pero eso no fue necesario porque el minino no hizo amago de huir y muy por el contrario, se dejó tomar y acariciar y una vez que Esperanza lo soltó, el animalito ya no quiso despegarse de ella y ronroneaba y se apegaba a sus cortas piernecitas. Fue un amor instantáneo y fulminante que desestabilizó por algún tiempo la carrera de la niña, quien desde ese momento le ofreció todo su cariño a ese gatito que se negaba a separarse de ella.
Chesterton y Esperanza, desde entonces pululaban por la casona como dos pequeñas almas en pena. Pero ahora la chica se sentía feliz por ese cariño que había llegado para humanizar su corazón. El gato, por su parte, imitaba en todo a su ama y muy pronto aprendió a escribir y a redactar como los dioses. Pasado dos años, gato y niña o niña y gato, se habían mimetizado de tal forma que comenzaron a escribir obras a cuatro manos o, mejor dicho, a dos manos y dos patas delanteras, creando fabulosas narraciones que más tarde se transformarían en obras inmortales.
Los padres, a todo esto, ya eran tan inmensamente ricos que nunca más se aparecieron por la mansión, tan ocupados estaban de amasar fortuna que se olvidaron de su hija y sólo vivieron para sus negocios y sus cuantiosos réditos. Esperanza se resignó a ese tipo de existencia y como su gato era todo un intelectual, pronto la casa cobró nueva vida, las discusiones entre felino y chica o chica y felino alcanzaron niveles ajedrecísticos y quien salió más favorecido con todo esto fue un minúsculo ratoncillo que de tanto escuchar discutir sobre temas tan interesantes, aprendió a dialogar y a escribir como todo un consagrado. Pronto fue aceptado en la mesa y apadrinado por ese par de portentos, siendo bautizado como Daniel Defoe. Más tarde fue una paloma, después una ardilla e incluso un grillito que dada su imposibilidad de comunicarse con los demás, se encargó de amenizar las continuas reuniones con sus fabulosas tocatas. Y colorín colorado, este cuento se acaba a medias, porque la niña está experimentando para transformarse en gata, todo esto muy a escondidas de su minino, ya que su intención es darle una grata sorpresa. Lo que ignora es que el gato, por su parte, realiza los mismos experimentos para transformarse él en un niño. ¿En que acabará todo este desatino?..
PD si saben el autor de este cuento lo agradecere porque de donde lo baje no puso su nombre
Esto provocó que la chica despertara al entendimiento a muy temprana edad, hecho que gracias a su astucia, ocultó a los ojos de todos, simulando ser un tierno bebé que sólo veía oscilar el móvil de monitos animados sobre su cabecita. Muy pronto, se dio cuenta que esas mujeres que la desatendían con tanta desvergüenza estaban estafando a sus padres, que la mansión se convertía a menudo en una casa de citas y que los tipos que concurrían a esas pecaminosas reuniones eran de dudosa calaña. Por lo que, una tarde, arrastrándose por el piso y ocultándose a los ojos de esas timadoras, logró hacerse de una cámara de video y grabó todos estos hechos. Luego, se dirigió al dormitorio de sus padres y guardó la cinta en uno de los veladores con una nota que decía: "Revisen esto y luego procedan. Madame Misterio." Esperanza, que así se llamaba la niña, tenía a la sazón, sólo cuatro meses,
Las nodrizas fueron despedidas de inmediato y la madre de Esperanza tuvo palabras de agradecimiento para la tal Madame Misterio, pero muy pronto se olvidó de todo y se dedicó de lleno a revisar las alternativas bursátiles y las ofertas comerciales. En reemplazo de las mujeres despedidas fue contratada una mujer de aspecto respetable que se encargaría de prepararle sus mamaderas a la niña, de mudarla y cantarle canciones de cuna. Esa sería su única ocupación, ya que para el aseo se había contratado a otra mujer, la cual realizaría todos los días sus labores y se marcharía de inmediato. Esto significó que mujer y niña se lo pasaran solas en la inmensa vivienda, la mujer cumpliendo sus labores y la niña vigilando sus movimientos y esperando el instante preciso para escaparse al escritorio de su padre, en donde se dedicaba a escribir profundos artículos de cientismo político.
Virgilia le cantaba el arrurrupata a la chica y esta simulaba estar muy contenta en sus brazos rollizos, aunque, en realidad, lo único que deseaba era que la mujer acabara con sus arrumacos para poder continuar con la novela que estaba escribiendo y que versaba sobre la revolución bolchevique.
Como todo tiene su ciclo, la mujer debió partir del hogar de los millonarios y fue en ese momento cuando Esperanza, a sus cortos dos años, les dijo a sus padres que ella podía arreglárselas sola y ante la mirada dubitativa de sus progenitores, se dirigió a la cocina y preparó un fino plato que luego colocó en la mesa para que fuese degustado. Padre y madre lo hicieron y quedaron muy asombrados con el talento culinario de esa diminuta cocinera. Lo que los dejó pasmados, fue el libro publicado por Esperanza “Una Luz para los Países Tercermundistas”, sesudo ensayo en que la pequeña daba pautas para acabar con el enclaustramiento de los países de África y América. Esto convenció a los padres que debían permitir a Esperanza que se las arreglara sola en la inmensa casona, por lo que le entregaron las llaves y la libertad para que ella hiciera lo que se le antojara.
A los cinco años, Esperanza era una afamada crítica literaria que había publicado ya más de un centenar de libros de todo tipo, destacándose una multitud de ensayos, innumerables tratados de Filosofía, Economía y Teología, era columnista en los diarios más influyentes del país e impartía clases de Lenguaje por Internet.
Pero era una chica solitaria. Vagaba por las diversas habitaciones casi todo el día, contemplando a través de las ventanas como se desarrollaba allá afuera una vida que le parecía muy extraña, con una diversidad de seres que transitaba por las calles con la mirada fija y muchos niños que correteaban sin ningún sentido por las aceras. Se sabía excluida de esa vida, muy ajena a esos movimientos catárticos y se refugiaba en sus libros y en sus múltiples actividades, tratando de olvidarse que ella era un caso muy particular para el común de los mortales.
Hasta que llegó ese gato que cambiaría su vida. Era un cachorrito muy bello que apareció una mañana en su ventana, contemplándola con sus enormes ojos color esmeralda. Ella lo trató de atrapar pero eso no fue necesario porque el minino no hizo amago de huir y muy por el contrario, se dejó tomar y acariciar y una vez que Esperanza lo soltó, el animalito ya no quiso despegarse de ella y ronroneaba y se apegaba a sus cortas piernecitas. Fue un amor instantáneo y fulminante que desestabilizó por algún tiempo la carrera de la niña, quien desde ese momento le ofreció todo su cariño a ese gatito que se negaba a separarse de ella.
Chesterton y Esperanza, desde entonces pululaban por la casona como dos pequeñas almas en pena. Pero ahora la chica se sentía feliz por ese cariño que había llegado para humanizar su corazón. El gato, por su parte, imitaba en todo a su ama y muy pronto aprendió a escribir y a redactar como los dioses. Pasado dos años, gato y niña o niña y gato, se habían mimetizado de tal forma que comenzaron a escribir obras a cuatro manos o, mejor dicho, a dos manos y dos patas delanteras, creando fabulosas narraciones que más tarde se transformarían en obras inmortales.
Los padres, a todo esto, ya eran tan inmensamente ricos que nunca más se aparecieron por la mansión, tan ocupados estaban de amasar fortuna que se olvidaron de su hija y sólo vivieron para sus negocios y sus cuantiosos réditos. Esperanza se resignó a ese tipo de existencia y como su gato era todo un intelectual, pronto la casa cobró nueva vida, las discusiones entre felino y chica o chica y felino alcanzaron niveles ajedrecísticos y quien salió más favorecido con todo esto fue un minúsculo ratoncillo que de tanto escuchar discutir sobre temas tan interesantes, aprendió a dialogar y a escribir como todo un consagrado. Pronto fue aceptado en la mesa y apadrinado por ese par de portentos, siendo bautizado como Daniel Defoe. Más tarde fue una paloma, después una ardilla e incluso un grillito que dada su imposibilidad de comunicarse con los demás, se encargó de amenizar las continuas reuniones con sus fabulosas tocatas. Y colorín colorado, este cuento se acaba a medias, porque la niña está experimentando para transformarse en gata, todo esto muy a escondidas de su minino, ya que su intención es darle una grata sorpresa. Lo que ignora es que el gato, por su parte, realiza los mismos experimentos para transformarse él en un niño. ¿En que acabará todo este desatino?..
PD si saben el autor de este cuento lo agradecere porque de donde lo baje no puso su nombre
Diez Angeles
Diez ángeles caminan junto a mí, todos los días.
Diez ángeles que me guían, me consuelan y me protegen.
Me acompañan desde que yo era muy joven.
De repente me preguntarás, “¿Porqué diez?
¿Qué tienes tú de especial?
¿Porqué no uno, dos, o tres?
¿Porqué diez?
Yo creo que no necesitas tantos”.
Verás, cada ángel tiene un trabajo determinado que hacer.
Sí, parece que hasta los ángeles se especializan.
Todos conocemos a
Fé, Esperanza y Caridad.
Son ángeles de maravilla, y ¡tienen tanto trabajo!
Pero hay siete ángeles más, y todos
nos consuelan y nos protegen.
Al cuarto ángel le llamo
Tolerancia,
a quien, mucho me temo, no llamamos lo suficiente, porque, si así fuera, no habría odio ni prejuicios.
Al siguiente ángel es a quien llamo
Perdón,
al cual tampoco llamamos con frecuencia.
¿A quién de nosotros no le vendría bien, más Perdón en nuestros corazones?
Y luego tenemos al ángel a quien llamo
Belleza.
Vemos tantas cosas feas en la vida, que no conozco una sola alma que no quisiera tener más Belleza en su vida.
Los dos ángeles siguientes son los gemelos a quienes llamo
Alegría y Felicidad.
Muchas veces se les ve caminando de la mano.
Mi ángel favorito es el llamado
Amigo.
Este angelito es el que puede realmente dar riqueza a nuestras vidas.
A menudo le escucho decir,
“Para tener un amigo,
primero TÚ debes serlo"
¿Y sabes una cosa?, ¡¡funciona!!
Y, finalmente, pero no por eso de menor importancia, está el ángel que llamo
Amor.
A veces se le vé tan tímido, que parece estuviera durmiendo.
Pero siempre está cerca.
Si tan sólo le abriéramos nuestros corazones y le dejáramos entrar.
Si lo hiciéramos, entonces sería más fácil que viéramos a todos los demás Angeles.
Yo sí creo que todos tenemos Diez Ángeles que nos acompañan siempre.
Son enviados de Dios, para estar con nosotros, para guiarnos, y protegernos hasta el día que nos unamos a Él, en aquel lugar que llamamos Cielo.
Diez ángeles que me guían, me consuelan y me protegen.
Me acompañan desde que yo era muy joven.
De repente me preguntarás, “¿Porqué diez?
¿Qué tienes tú de especial?
¿Porqué no uno, dos, o tres?
¿Porqué diez?
Yo creo que no necesitas tantos”.
Verás, cada ángel tiene un trabajo determinado que hacer.
Sí, parece que hasta los ángeles se especializan.
Todos conocemos a
Fé, Esperanza y Caridad.
Son ángeles de maravilla, y ¡tienen tanto trabajo!
Pero hay siete ángeles más, y todos
nos consuelan y nos protegen.
Al cuarto ángel le llamo
Tolerancia,
a quien, mucho me temo, no llamamos lo suficiente, porque, si así fuera, no habría odio ni prejuicios.
Al siguiente ángel es a quien llamo
Perdón,
al cual tampoco llamamos con frecuencia.
¿A quién de nosotros no le vendría bien, más Perdón en nuestros corazones?
Y luego tenemos al ángel a quien llamo
Belleza.
Vemos tantas cosas feas en la vida, que no conozco una sola alma que no quisiera tener más Belleza en su vida.
Los dos ángeles siguientes son los gemelos a quienes llamo
Alegría y Felicidad.
Muchas veces se les ve caminando de la mano.
Mi ángel favorito es el llamado
Amigo.
Este angelito es el que puede realmente dar riqueza a nuestras vidas.
A menudo le escucho decir,
“Para tener un amigo,
primero TÚ debes serlo"
¿Y sabes una cosa?, ¡¡funciona!!
Y, finalmente, pero no por eso de menor importancia, está el ángel que llamo
Amor.
A veces se le vé tan tímido, que parece estuviera durmiendo.
Pero siempre está cerca.
Si tan sólo le abriéramos nuestros corazones y le dejáramos entrar.
Si lo hiciéramos, entonces sería más fácil que viéramos a todos los demás Angeles.
Yo sí creo que todos tenemos Diez Ángeles que nos acompañan siempre.
Son enviados de Dios, para estar con nosotros, para guiarnos, y protegernos hasta el día que nos unamos a Él, en aquel lugar que llamamos Cielo.
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