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martes, 24 de febrero de 2015

Los Obstaculos en Nuestro Camino


Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un
camino. Entonces se escondió y miró para ver si alguien quitaba la
tremenda roca. Algunos de los comerciantes más adinerados del rey y
cortesanos vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos culparon
al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno
hizo algo para sacar la piedra grande del camino.

Entonces un campesino vino, y llevaba una carga de verduras. Al
aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de
mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse
mucho, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, notó una
cartera en el suelo, justo donde había estado la roca. La cartera
contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que
el oro era para la persona que removiera la piedra del camino. El
campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.
  

Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno

lunes, 23 de agosto de 2010

Los Brazaletes de Oro

Había una mujer que, a fuerza de una actitud recta y perseverante, había obtenido grandes logros espirituales. Aunque desposada, siempre hallaba tiempo para conectar con su Realidad primordial. Desde niña, había lucido en las muñecas brazaletes de cristal. La vida se iba consumiendo inexorablemente, como el rocío se derrite cuando brotan los primeros rayos del sol. Ya no era joven, y las arrugas dejaban sus huellas indelebles en su rostro. ¿Acaso en todo encuentro no está ya presente la separación? Un día, su amado esposo fue tocado por la dama de la muerte y su cuerpo quedó tan frío como los cantos rodados del riachuelo en el que hacía sus abluciones. Cuando el cadáver fue incinerado, la mujer se despojó de los brazaletes de cristal y se colocó unos de oro. La gente del pueblo no pudo por menos que sorprenderse. ¿A qué venía ahora ese cambio? ¿Por qué en tan dolorosos momentos abandonaba los brazaletes de cristal y tomaba los de oro? Algunas personas fueron hasta su casa y le preguntaron la razón de ese proceder. La mujer hizo pasar a los visitantes. Parsimoniosamente, con la paz propia de aquel que comprende y acepta el devenir de los acontecimientos, preparó un sabroso té especiado.
Mientras los invitados saboreaban el líquido humeante, la mujer dijo:
--¿Por qué os sorprendéis? Antes, mi marido era tan frágil como los brazaletes de cristal, pero ahora él es fuerte y permanente como estos brazaletes de oro.