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martes, 24 de febrero de 2015

Los Obstaculos en Nuestro Camino


Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un
camino. Entonces se escondió y miró para ver si alguien quitaba la
tremenda roca. Algunos de los comerciantes más adinerados del rey y
cortesanos vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos culparon
al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno
hizo algo para sacar la piedra grande del camino.

Entonces un campesino vino, y llevaba una carga de verduras. Al
aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de
mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse
mucho, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, notó una
cartera en el suelo, justo donde había estado la roca. La cartera
contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que
el oro era para la persona que removiera la piedra del camino. El
campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.
  

Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Bolsa de Papas

Una de mis profesoras nos hizo llevar una bolsa de plástico transparente y una bolsa de papas. Por cada persona que nos rehusábamos a perdonar, debíamos elegir una papa, escribir en ella el nombre y fecha y ponerla en la bolsa de plástico. Algunas de nuestras bolsas, como podrán imaginar, eran bastante pesadas.

Nos dijeron que lleváramos con nosotros a todos lados esta bolsa durante una semana, poniéndola al lado de nuestra cama de noche, en el asiento del coche cuando manejáramos, y al lado del escritorio en el trabajo.

La molestia de cargar esto con nosotros nos mostraba claramente el peso espiritual que llevábamos; teníamos que prestarle atención todo el tiempo para no olvidarla y llevarla en lugares donde resultaba embarazosa.

Naturalmente, la condición de las papas se deterioraba empezando a dar un hediondo olor. ¡Ésta fue la gran metáfora del precio que pagamos por mantener nuestra pena y pesada negatividad!

Demasiado a menudo pensamos que el perdón es un regalo hecho hacia otra persona, y aunque eso es verdad, también es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.