Mostrando entradas con la etiqueta condor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta condor. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de abril de 2015

Los Pavos No Vuelan

Un campesino encontró en el campo un huevo de un tamaño tan grande, que nunca había visto antes algo parecido, así que decidió llevárselo a su casa.
-¿Será de avestruz? Preguntó a su familia.
-No, no es demasiado grande, Dijo el abuelo.
-¿Y si lo rompemos?, Propuso el hijo.
-Romperlo sería una lástima, porque entonces nunca sabremos a que ave pertenece, dijo el padre.
-Así que finalmente decidieron colocarlo debajo de una pava que en ese momento estaba empollando.
Cuenta la historia que a los quince días nació entre los pavitos, el enigmático pichón, al principio nadie pudo reconocer a que variedad de ave pertenecía, lo único que era evidente es que era el más grande entre todos sus compañeros, su plumaje era mucho más oscuro y devoraba la comida que le ponían con mucha avidez. 
Una vez crecido, cuando llegó el tiempo de levantar el vuelo, miro a su madre y le dijo entusiasmado:
-Bueno, ha llegado la hora de volar, ¿me acompañas?
La pava sorprendida por la proposición, le explicó: -Mira, los pavos no vuelan. Tienes que tener cuidado y no comer tan apresurado, porque te sienta mal y después dices tonterías.
El misterioso pichón, se quedó en silencio un poco confundido.
Pero el pichón cada vez que terminaba de comer, les decía a sus hermanos:
-¡Vamos, vamos a volar! Hasta que uno de los pavitos le explico:
-Los pavos no volamos, solo podemos caminar, ese es nuestro destino, así lo decidió Dios cuando nos creo.
Haciendo caso a sus hermanos, nuestro misterioso amigo se dedicó todo el tiempo hacer todo lo que los demás hacían, caminar por un corral cercado, comer y dormir.
Pero un día el veterinario del pueblo pasó por la granja y el granjero, aprovechó la situación para pedirle que identificara a la misteriosa ave. En cuanto la vio pudo reconocer de inmediato que se trataba de un cóndor.
 Este ave había nacido para volar hasta los 7000 metros, pero, como nadie volaba... él nunca voló porque escucho más la opinión de su entorno, que lo que él mismo sentía en su interior

sábado, 8 de diciembre de 2012

Nadie Volaba

Un hombre encontró un huevo muy grande. Nunca había visto nada igual y decidió llevarlo a su casa. -¿Será de un avestruz? -preguntó a su mujer. -No. Es demasiado abultado -dijo el abuelo. -¿Y si lo rompemos? -propuso el hijo. -Es una lástima. Perderíamos una hermosa curiosidad -respondió cuidadosa la abuela. -Ante la duda, lo voy a colocar debajo de la pava que está empollando huevos. Tal vez con el tiempo nazca algo- afirmó el hombre. Y así lo hizo. Cuenta la historia que a los quince días nació un pavito oscuro, grande, nervioso, que con mucha avidez comió todo el alimento que encontró a su alrededor. Luego miró a la madre con vivacidad y le dijo: -Bueno, ahora vamos a volar. La pava se sorprendió muchísimo de la proposición de su flamante cría y le explicó: -Mira, los pavos no vuelan. Te sienta mal comer deprisa. Entonces trataron de que el pequeño comiera más despacio, el mejor alimento y en la medida justa. El pavito terminaba su almuerzo o cena, su desayuno o merienda y les decía a sus hermanos: -Vamos, muchachos ¡a volar! Todos los pavos le explicaban entonces otra vez: -Los pavos no vuelan. A ti te sienta mal tanta comida. El pavito empezó a hablar más de comer y menos de volar. Así que creció y con el tiempo murió en el corral. Murió sin haber logrado volar jamás, ¡Él era un cóndor! Había nacido para volar hasta los 7,000 metros. ¡Pero nadie volaba...!